Día a día, el contenido visual se ha convertido en el protagonista. Ya sea en el momento de ver una película en streaming o al asistir a un evento en cualquier parte del mundo, donde se puede ver de la forma más gozada y natural, como si estuviéramos directamente allí: imágenes nítidas, sin retraso, con la máxima calidad de colores.
Lo que muchos no saben es que detrás de esta calidad perfecta tenemos un gran aliado: el procesador de vídeo. Un gran procesador de vídeo es el encargado de asegurarse que todo lo que vemos en la pantalla transcurra sin que se interrumpa.
¿Qué hace un procesador de vídeo?
Un procesador de vídeo es el que toma, manipula y reparte la señal de video en tiempo real. Esta función es esencial para la sincronización de la imagen, no perder resolución ni que se retrasen y enlacen las imágenes.
Esto también permitirá escalar resoluciones y adaptar la señal según los requisitos exactos de un entorno determinado: un televisor en la estancia de casa o una pantalla grande en un estadio.
Además, permite escalar las resoluciones, gestionar distintas configuraciones de pantallas, y adaptar el contenido a los requerimientos específicos de los distintos entornos: desde un televisor doméstico hasta una pantalla gigante en un estadio.
Sincronización y fluidez: la prioridad visual
Uno de los principales problemas de la transmisión visual es, sin dudas, evitar la latencia. Nadie desea observar una jugada muy importante de su equipo segundos después de haber acontecido o verse ante la necesidad de aguardar brevemente porque la imagen se ha quedado congelada en medio del concierto.
Es en este espacio donde se hace visible el procesador de vídeo: elimina la desincronización, balancea colores y asegura una reproducción en tiempo real. Esto se traduce en una experiencia visual más envolvente y, por consiguiente, más fiel.
Entretenimiento sin límites: deporte, música y eSports
Las aplicaciones de esta tecnología son tan amplias como ir desde la comodidad del hogar hasta eventos masivos. En el caso de los estadios, los procesadores de vídeo se encargan de la distribución de la señal hacia pantallas de gran formato, sin perder la resolución y fluidez del contenido.
En lo que se refiere a los conciertos musicales, gestionan cámaras en vivo, efectos visuales, así como la retransmisión en tiempo real de este tipo de eventos. Por último, en lo que refiere al creciente mundo de los eSports, donde los milisegundos son fundamentales, los procesadores de vídeo son los encargados de asegurar que cada jugada se muestre adecuadamente, tanto en la arena, como en los streams a nivel global.
Una demanda creciente de perfección visual
Los consumidores se han vuelto más exigentes. No basta con consumir contenido, hay que experimentarlo. Esta evolución ha propiciado la popularidad de soluciones profesionales para el procesamiento de vídeo, también en el ámbito no profesional.
Las empresas, universidades, o incluso los usuarios de sus casas están incorporando sistemas que proporcionan la excelencia visual. Es un cambio claro: el vídeo de excelencia ya no es una opción.
DEXON Systems: innovación visual de nivel profesional
A día de hoy, DEXON Systems es uno de los principales proveedores de procesadores de vídeo dentro de las soluciones profesionales, con sus tecnologías empleadas en instalaciones críticas en todo el mundo gracias a su fiabilidad y a su capacidad de dar la respuesta en ambientes complejos.
Desde los sistemas de videowall hasta los entornos de control de operaciones, sus soluciones permiten proporcionar imágenes perfectas incluso en las condiciones más exigentes.
La calidad visual de hoy no se debe a la casualidad. Es el resultado de las tecnologías que se encuentran en la parte trasera para ofrecer fluidez, claridad y sincronización. El procesador de vídeo es el protagonista silencioso que transforma cualquier contenido en experiencia.







